| ‘¿Qué parte de la palabra ilegal es la que no entiendes?’
Roberto Rodríguez y Patricia Gonzales |
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Nota de Redactor: Este columna en primera persona por Roberto Rodríguez.
A los anti-inmigrantes les gusta usar la frase: ¿Qué parte de la palabra ilegal es la que no entiendes? Y se enfurecen con solo pensar en una “aministía” – con solo pensar en tratar a todos los seres humanos equitativa y humanamente.
Aquí está una pregunta que ayudará a clarificar el significado de ilegal: En la historia de los Estados Unidos, ¿cuál de las siguientes opciones eran no solo una práctica común, sino legal?
a) obligar a la población nativa a irse y robar sus tierras.
b) esclavitud, segregación y discriminación racial y la negación a las mujeres del derecho a votar.
c) confinamiento masivo de ciudadanos estadounidenses de ascendencia japonesa y la repatriación masiva de ciudadanos estadounidenses de ascendencia mexicana.
Si usted respondió sí a todas las opciones anteriores, entonces está en lo correcto. Pero vayamos al 2006. ¿Cuál país hace valer el derecho a…
a) hacer guerras mundiales permanentes contra naciones que no imponen una
amenaza inminente?
b) detener sospechosos de manera secreta e indefinida y mantenerlos incomunicados sin tener cargo alguno dentro de su país de origen e incluso fuera de su sistema legal, mientras que los militares se encuentran exentos del tribunal de crímenes de guerra y afirmar que los artículos sobre la guerra de la Convención de Génova no son aplicables a esta nación?
c) espiar fuera de la ley a sus propios ciudadanos, y mantener el derecho a usar el ejército para propósitos locales?
Si pensó en los Estados Unidos --- está en lo correcto otra vez. La formulación de los Estados Unidos sobre lo que es legal/ilegal emana de su arsenal militar. (Desde los años 50, los Estados Unidos ha derrocado docenas de gobiernos legítimos y ha apoyado dictaduras militares). Lo único que ha hecho el Presidente Bush es continuar con una tradición que afirma que lo que sea que él diga que es legal, es legal.
En realidad, esa formulación legal/ilegal- en relación a la inmigración – puede rastrearse desde una época muy anterior cuando los europeos llegaron por primera vez a este continente. A los estadounidenses les gusta olvidar/negar colectivamente que los europeos nunca tuvieron el derecho legal de tomar tierras y pueblos (como esclavos o súbditos). El académico en Derecho nativo-americano, Steven Newcomb ha argumentado durante mucho tiempo (“Five Hundred Years of Injustice”, Quinientos años de injusticia) que los euro-americanos nunca establecieron el derecho legal reconocido internacionalmente para poseer tierras en América. Las bases para afirmar ese derecho viene de la llamada doctrina del descubrimiento y de la bulas papales de los siglos XV y XVI que le otorgaban a los poderes europeos el “derecho” a dividirse y conquistar el mundo no cristiano.
La académica en Derecho Sharon Helen Venne (“Our Elders Understand our Rights”, Nuestros ancianos entienden nuestros derechos) también afirma que la institución de las leyes fue creada por los europeos para específicamente negarles a los indígenas su humanidad y sus derechos como seres humanos y como pueblos, facilitando así el robo de tierras y los intentos de eliminar y/o deshumanizar a las poblaciones nativas.
Esta historia es el contexto de legalidad/ilegalidad en cuanto a la inmigración. Esto incluye una guerra claramente ilegal contra México en los años 1840s – una historia que ha tratado a lo indios-mexicanos como demoníacos, incivilizados, criminales y ahora los equipara con el terrorismo. La única razón por la que la inmigración es ilegal en relación con los mexicanos es porque esta sociedad sigue viendo a los mexicanos –la mayoría indígenas- como infrahumanos. El libro, Decade of Berayal (Década de traición), (Balderrama & Rodríguez) revela las políticas de deportación inhumana anti-mexicana por parte de los Estados Unidos durante el siglo XX. Además, un examen de las leyes que regulan la inmigración de Canadá y México muestra que los Estados Unidos han favorecido siempre a la frontera norte. Históricamente, los canadienses podían cruzar a los Estados Unidos por seis meses, sin preguntarles nada. Después de esos seis meses, no había batallones de cacería de la migra buscándolos a ellos o a otros europeos que se habían sobrepasado en el tiempo de estancia que permitían sus visas. Ninguno de los flancos tomó en cuenta el hecho de que el 40 por ciento de los indocumentados llegan de esta manera.
Es tiempo de repetir la frase: ¿Qué parte de la palabra ilegal es la que no entiendes?
De hecho, existe una alternativa por medio de las políticas de la Unión Europea que podrían resolver esta crisis en una noche. Todos los trabajadores de las naciones miembros tienen derecho a trabajar en los otros países que forman parte de la Unión Europea, sin perder sus derechos, su ciudadanía o humanidad.
Por lo tanto, podemos ver claramente que las nociones de ilegalidad son arbitrarias. Como la académica Margaret Montoya de la Universidad de Nuevo México apunta: Toda ley es narrativa. Por eso es que si esta nación quiere firmar acuerdos multinacionales como el NAFTA (Estados Unidos, Canadá y México) o CAFTA (Centroamérica) o el FTAA (América Latina), entonces no se puede dejar de lado a los seres humanos de la ecuación. Esa es la narrativa que se está inscribiendo en las selvas de Chiapas y por millones de personas marchando en las calles de los Estados Unidos --- que “ningún ser humano es ilegal”.
¿Debatamos el significado de amnistía y quien la necesita realmente?
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